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Esparta
Esparta -o Lacedomia-,
en Grecia era una de las polis (ciudad
estado) más importante de la Grecia antigua. Esparta se
situaba en la península del Peloponeso, a orillas del río
Eurotas y fue capital de Laconia. Esparte fue, en la Antigua
Grecia, una de las polis griegas más importantes junto con
Atenas y Tebas.
La ciudad de Esparta,
más que una ciudad, fue un grupo de cinco aldeas ubicadas
a orillas pantanosas del río Eurotas. Esparta
nunca fue cercada por murallas pues no las necesitó.
Atenas y Esparta han
representado, entre todas las ciudades de Grecia, un papel
preponderante. La rivalidad entre ambas ciudades es el fundamento
de la historia de Grecia. Los latinos llaman
a estas dos ciudades griegas “los dos ojos de Grecia”, debido
a su trascendental importancia.
Entre las enormes diferencias que hubo
entre ambas ciudades de la antigua Grecia,
podemos decir que mientras en Atenas el hombre fue, principalmente,
un ciudadano apasionado de la libertad política, de la actividad
comercial, el arte y la literatura, en Esparta
sucedía algo meramente contrario. El hombre en Esparta
fue únicamente un soldado que se ejercitó sin descanso en
las virtudes militares y estuvo siempre dispuesto a dar
su vida por la patria.
En la Antigua Grecia habrían
surgido estos dos modelos de organización social tan opuestos
como lo fueron Atenas y Esparta. Mientras
que en Atenas la sociedad se consolidaba en la democracia
y se volcaba al comercio y las artes, en Esparta intentaba
dominar el modelo de estado militarista donde una clase
dominante y guerrera explotaba a la clase baja e indefensa,
que era la mayoría de la población.
El valle del río Eurotas, donde se ubicaba
la ciudad griega de Esparta, era fértil
y podía alimentar a la población entera. Esparta fue un
campo atrincherado en el que vivió un pueblo de soldados
y militares.
La población de Esparta
jamás labró la tierra ni se dedicó al comercio puesto que
se dedicaron a las invasiones de tierras del Peloponeso.
El pueblo de Esparta vivía de lo que le daba el suelo gracias
al trabajo de los vencidos. El oficio exclusivo de los espartanos
era la guerra.
El entrenamiento de los soldados
en Esparta era excelente; estos luchaban con disciplina
y tácticas que les permitían derrotar a ejércitos ampliamente
superiores en número. La Batalla de las Termopilas es un
caso notable de los soldados espartanos porque un pequeño
contingente espartano resistió varios días las embestidas
del ejército persa inmensamente superior en cantidad de
hombres.
Los soldados de Esparta
fueron los guerreros mejor adiestrados y los más heroicos
de Grecia pero despreciaron el bienestar y la cultura intelectual
porque, según ellos, corrompían las virtudes marciales.
El ideal de los espartanos, en la Antigua Grecia,
consistió en formar una comunidad militar en la que cada
uno –por propia disciplina-, tuviera orgullo de sacrificar
su libertad y, si era necesario, su vida por el interés
superior del estado.
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